La refrigeradora es uno de los electrodomésticos que más energía consume en casa, ya que funciona las 24 horas del día. Sin embargo, con buenos hábitos de uso y mantenimiento regular, puedes reducir su consumo eléctrico y prolongar su vida útil.
Aquí te explicamos cómo hacerlo paso a paso, desde la ubicación y la temperatura hasta la limpieza y el chequeo de componentes.
Pequeños cambios como regular bien la temperatura, evitar aperturas innecesarias y mantener las rejillas limpias pueden mejorar el rendimiento de tu refrigeradora. Esto se traduce en menor gasto de luz y menos riesgo de fallas.
A continuación encontrarás recomendaciones prácticas para aplicar en casa, incluso si tienes una cocina pequeña o un espacio reducido.
La ubicación influye directamente en el rendimiento y consumo de energía.
Lejos de calor: evita cocinas, hornos o sol directo.
Ventilación: deja al menos 10 cm entre la parte trasera y la pared.
Ambiente adecuado: evita zonas húmedas o sin ventilación.
Cocina pequeña: ubicar la refrigeradora junto a una ventana con sol puede hacer que trabaje más para mantener la temperatura interna.
No necesitas tenerla al máximo para conservar bien los alimentos.
Refrigerador: entre 3°C y 5°C.
Congelador: entre -18°C y -15°C.
Control manual: ajusta según la estación del año. En invierno, puedes reducir la potencia.
Evita aperturas largas: cada vez que abres la puerta entra aire caliente y el motor trabaja más.
Revisa empaques: verifica que los empaques de goma estén en buen estado y sellen correctamente.
Tip: si notas que la puerta no cierra bien, puedes reemplazar el empaque sin cambiar todo el equipo.
No sobrecargues: una buena distribución mejora la circulación del aire frío.
Deja espacio: entre productos para que el aire fluya.
Evita alimentos calientes: espera que se enfríen antes de guardarlos.
Ejemplo: guardar ollas calientes aumenta el consumo y puede afectar otros alimentos.
Interior: usa agua tibia con bicarbonato o vinagre para limpiar y evitar olores.
Rejillas traseras: límpialas cada 3 a 6 meses para evitar acumulación de polvo.
Congelador no frost: si no es no frost, descongela cuando el hielo supere 5 mm.
Ventaja: una refrigeradora limpia enfría mejor y consume menos energía.
Ruidos inusuales: escucha si el motor trabaja distinto a lo habitual.
Ventilador: revisa que funcione correctamente y no esté obstruido.
Si no enfría: consulta con un técnico especializado para evitar daños mayores.
Consejo: algunos modelos incluyen indicadores de mantenimiento o filtros revisables.
En tiendas especializadas puedes encontrar:
Termómetros: para refrigeradoras y congeladores.
Limpiadores ecológicos y desinfectantes: para interior y bandejas.
Repuestos: empaques, bandejas y filtros.
Organizadores: para alimentos y botellas.
Hay opciones para todos los modelos, estilos y presupuestos, con productos funcionales, seguros y fáciles de usar.
Una refrigeradora bien cuidada dura entre 10 y 15 años. Conviene cambiarla cuando el consumo eléctrico sube, hace ruidos constantes, ya no enfría de forma pareja, presenta fugas de agua o requiere reparaciones frecuentes. En muchos casos, pasar a un modelo Inverter reduce el gasto mensual de luz frente a mantener un equipo antiguo.
En departamentos pequeños suelen funcionar modelos de 55 a 70 cm de ancho y 150 a 170 cm de alto, normalmente entre 250 y 350 litros. Lo clave es medir el espacio disponible, dejar margen de ventilación y considerar modelos slim o de menor profundidad si el área es reducida.
La tecnología Inverter regula la potencia del compresor según la necesidad real, consume menos energía y mantiene la temperatura más estable. En general, una refrigeradora Inverter puede ahorrar entre 20% y 40% de energía frente a una convencional, por lo que es una opción conveniente para el hogar.